!A-NIKO-A!
Para que pueda trabarse una verdadera amistad, es preciso prescindir de la superioridad que puedan otorgar la edad, los honores, las riquezas o el poder. El único motivo que nos debe incitar a la amistad es la búsqueda de las virtudes y el mutuo perfeccionamiento.
Siempre se ha creído que existe algo que se llama destino, pero siempre se ha creído también que hay otra cosa que se llama albedrío. Lo que califica al hombre es el equilibrio de esa contradicción.
Es posible ser felices aún teniendo una vida insignificante, sin afectos ni dinero. Si bien para ello es necesario que nuestros sueños sean más potentes que nuestra vida real. Mucho más fuertes. Tan potentes de confundirse con la misma realidad, o mejor aún, superarla creando otra.
Se que puedo controlar mis pensamientos, pero no consigo callar el sentimiento que es libre como el viento, no pretendo que lo dejes todo por mi amor, no te digo que conmigo te va a ir mejor, solo digo que no ignores a tu corazón.














































