Katry!
Vivir al límite, rozando la locura. Sintiéndome como el aire. Ligero, maleable, invisible. Pensando en risas. Locas, ingénuas, falsas, de verdad, borrachas, enamoradas, de locos, de niños. Oliendo rosas a primera hora de la mañana. Frescas, tiernas, débiles. El mar. Salado, líquido, transparente, o del color que tenga el cielo. Quiero ser el límite, vivir con él. Beso tras beso. Porque para mí el límite son todos los adjetivos que le puedes añadir a un pensamiento.
Doscientos por hora, a toda hosstia. No quiero enterarme de lo que pasa alrededor, pero de repente, aparece alguien que te dice que aflojes. Y cuando aflojas, te das cuenta de las cosas. De repente ocurre, algo se acciona y en ese momento sabes que las cosas van a cambiar. Y es ahi cuando te das cuenta de que las cosas sólo ocurren una vez, y que nunca más volveras a sentir lo mismo.
Qué nunca volverás a estar a tres metros sobre el cielo.
Qué nunca volverás a estar a tres metros sobre el cielo.
Fumo sola en la terraza del hotel, recuerdo el humo y la cerveza en tus manos. Anoche las niñas paseaban sus zapatos, y no teníamos nada que perder. El tiempo en esta habitación me sabe a vino, dedico demasiado a imaginar que estas conmigo. Apuro la copa de un trago, dejo el cuerpo en el pasillo. Hoy todo lo demás es lo de menos. Las escaleras son interminables si no hay quien te espere después.
Eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien.
Eres el culpable de que hoy me sienta extrañamente bien.

